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MICROPLASTICOS TAMBIEN EN EL AGUA DE GRIFO.

Desde el Proyecto Marcabrera creemos que el mayor peligro de la vida occidental, es la forma de vida occidental.

 

Parecemos incapaces de resolver nuestro problema más apremiante, “el deterioro medioambiental”. Además, este problema, esta causado por nosotros mismos, por la forma de vida que promovemos directa o indirectamente.

 

También, desde el Proyecto Marcabrera, estamos firmemente convencidos que la mayoría de los problemas ambientales que provocamos podríamos evitarlos mediante el análisis y la reflexión sobre las consecuencias de comercializar nuevos productos sin las garantías necesarias.

 

Que nuestras acciones deben estar sometidas al análisis no es nuevo, ya en 1627, René Descartes lo expresa en sus “Reglas para la Dirección de la Mente” y en el “Discurso del método”; o en 1843, con los “Métodos en su Sistema de Lógica” de John Stuart Mill. Pero podemos retroceder a la antigüedad clásica y encontraremos el “Reductio ad adsurdum” o en la actualidad el método del “Contraejemplo” o el “Principio de Precaución”.

 

La realidad es que la necesidad de análisis y reflexión es consustancial a nuestra existencia, dentro del marco lógico. El análisis de los problemas ambientales nos revela en una primera capa que no estamos en ese marco lógico. Estamos en el marco de las decisiones políticas, presionadas por el objetivo de maximizar beneficios de grandes corporaciones empresariales, y estas, centrando su esfuerzo es evitar el necesario análisis y reflexión sobre las acciones y productos que con sus campañas de propaganda se transforman es indispensables para nuestro día a día.

 

Desde el Proyecto Marcabrera llevamos años comentado en numerosos artículos, por ejemplo, la problemática de los plásticos en el Mar y sus consecuencias ambientales y tratando de aportar una reflexión sobre ¿porque tenemos que producir 300 millones de toneladas de plásticos al año para mantener nuestro modo de vida? ¿Porque estos productos y no otros sustitutivos? ¿Porque antes de lanzar un producto no aplicamos el principio de precaución científica y evaluamos las consecuencias de esa acción?

 

El único agente que degrada los plásticos convencionales son los rayos ultravioleta procedentes del sol. Con el tiempo y bajo el efecto de la radiación solar, pierden resistencia y se fragmentan en partículas diminutas sin sufrir ningún cambio en su composición química; es decir, el plástico degradado sigue siendo plástico cada vez más pequeño.

 

La presencia de residuos de plástico ya es un problema para el océano y numerosos estudios han detallado como ya están dentro de la cadena trófica y como llegan cada día a nuestro plato y de ahí al interior de nuestro organismo. Al mismo tiempo que se multiplican las investigaciones e incrementa el conocimiento científico sobre el “micro plástico”, que no hace nada más que confirmar la seriedad de este asunto.

 

Los micro plásticos, de nuevo elementos creados para satisfacer necesidades inducidas por la publicidad y liberados sin análisis y reflexión sobre sus consecuencias. Se trata de productos de polietileno (PE), de polipropileno (PP), tereftalato de polietileno (PET), polimetilmetacrilato (PMMA), o nailon y que están presentes en nuestra ropa de tejidos sintéticos, en los cosméticos, jabones exfoliantes, en la pasta de dientes, en los estropajos, …..

 

OrbMedia, una organización periodística internacional sin ánimo de lucro situada en Washington, con la colaboración de investigadores de la Universidad Estatal de Nueva York y la Universidad de Minnesota ha realizado un estudio a nivel mundial sobre la presencia de micropartículas de plástico en el agua de consumo humano.

 

Ocho de cada diez muestras de agua potable recolectadas en 159 lugares del mundo (desde EEUU a Ecuador pasando por la India, Europa e Indonesia) contienen fibras de plástico microscópicas. Por ejemplo, estas microfibras de plástico están saliendo por los grifos de un restaurante situado en la famosa “Torre Trump”, de Nueva York, pero también se han encontrado estas sustancias en el agua de grifo de Palma de Mallorca (España), Beirut (Líbano), Nueva Delhi (India), Kampala (Uganda), Jakarta (Indonesia) o Quito (Ecuador).

 

Los científicos creen que podrían transferir toxinas a nuestro organismo, porque podrían actuar como “vehículos” de peligrosas sustancias químicas desde el agua potable al cuerpo humano. Al estar en el agua, también se ha detectado en alimentos que consumimos a diario como el pan y la pasta o las sopas, incluso en el agua embotellada y en hogares que utilizan filtros en el agua.

 

Por ejemplo, expertos de la Universidad de Plymouth han encontrado que las prendas sintéticas que se lavan en la lavadora emiten hasta 700.000 fibras microscópicas de plástico por lavado. En los Estados Unidos, las plantas depuradoras de aguas residuales capturan más de la mitad de ellas, pero el resto se vierte a los canales públicos de agua y, de ahí, se cree que pasa al agua potable que se suministra luego a los hogares.

 

Por suerte las soluciones a la problemática del plástico y el micro plástico ya están de camino, la EU con la Directiva 712/2015, que España ha ratificado, prohíbe la entrega gratuita de bolsas de plástico de un solo uso a partir de enero de 2018, ya que suponen 62.560 toneladas de plástico al año, es decir, algo como el 0,02% del problema. Eso sí, si la pagas (0,30€) no pasa nada, el problema para el medio ambiente es que la regalen.

 

Si no fuese porque es verdad, sería un chiste.

 

 

REDACCIÓN MARCABRERA

 

 

 

 

 

 

 

 

.- http://www.beatthemicrobead.org/product-lists/

.- Sources, fate & effects of micro-plastics in the marine environment

Este Dosier es un resumen fiel del destacado informe de consenso científico publicado en 2010 por El Grupo Mixto de Expertos sobre los Aspectos Científicos de la Protección del Medio Marino (GESAMP): "

.- Proceedings of the GESAMP International Workshop on micro- plastic particles as a vector in transporting persistent, bio- accumulating and toxic substances in the oceans