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CAMPOS DE BOYAS EN BALEARES.

Una de las campañas de protección que más ha calado en la opinión pública de Baleares es la de la defensa de las praderas de Posidonia oceánica, gracias sobre todo al Proyecto LifePosidonia, además del efecto disuasivo que suponen las sanciones recogidas en las abundantes legislaciones1, tanto nacionales como europeas, en apoyo a su conservación.

En esta exitosa campaña de concienciación, ha calado en la ciudadanía la idea de su elevado valor ecológico y su fragilidad, por lo que, como respuesta, se ha exigido a las administraciones competentes la vigilancia de estos ecosistemas y una correcta gestión que garantice su adecuada conservación. Ha cobrado vital importancia la necesidad de una buena ordenación y gestión del litoral, que no solo lo preserve y mantenga, sino que incluso mejore a largo plazo la calidad de nuestras costas, ya que éstas, representan un factor clave del turismo y la economía, además de un recurso natural de producción de bienes y servicios necesarios para el buen funcionamiento y progreso sostenible de cualquier municipio.

Ardua tarea esta, la de la conservación de los algares, a juzgar por las amenazas descritas en numerosos estudios científicos. La más alarmante, la previsión de subida de la temperatura hasta los 28º C del Mediterráneo en el 2050, provocando la mortalidad de las praderas2. No es menos grave la presencia actual de macroalgas invasoras, como la Caulerpa racemosa y la Lophocladia lallemandii3. Muchas de las actividades que se llevan a cabo en el litoral (dragados, extracción y vertido de arena o de fangos, …) aumentan la cantidad de partículas en suspensión que se depositan sobre las praderas obstaculizando su fotosíntesis. Las escorrentías arrastran materia orgánica y fertilizantes al mar, aumentando los niveles de nutrientes cuya oxidación reduce la cantidad de oxígeno. Enorme también, el impacto que provoca la falta de inversiones en infraestructuras de saneamiento, depuración, emisarios submarinos y vertidos de aguas residuales urbanas, procedentes del mal funcionamiento o falta de dimensionado de los EDARs o la falta de información sobre los centenares de conductos de desagües privados y municipales que no están registrados como emisarios y lanzan libremente sus aguas residuales sin depurar directamente al mar. Y, a juzgar por el interés normativo y acciones de la administración, las embarcaciones privadas. En este último caso, la tecnología ha venido a echar una mano, para compatibilizar la navegación de recreo y las praderas de posidonia, con los llamados “fondeos ecológicos”.

Y es que por algo más de 1000 €4 disponemos de un fondeo permanente, con una vida útil de 20 años y con sencillas y poco costosas labores de seguimiento y mantenimiento. La administración autonómica, ha sufragado los gastos de instalación, no todos, ya que muchos se han hecho con fondos nacionales y otros comunitarios y se han puesto las boyas al servicio de los ciudadanos previo pago de una tarifa por día de uso.

En la estrategia de la administración de que sean los usuarios quienes sufraguen servicios públicos, en nuestra lógica, esta debe avalarse con la transparencia de un estudio económico-financiero. A pesar de buscarlo, en referencia a los campos de boyas no nos ha sido posible encontrarlo. Por fortuna, la hemeroteca nos facilita muchos datos y en nuestra ayuda acude la experiencia de que hayamos instalado un campo de boyas con fondeos Manta Ray – Ancorloc y sobre todo algunos estudios técnicos5.  

Con el número de boyas instaladas, la inversión pública, los gastos anuales no amortizables (Suministros, mantenimientos, publicidad, web, gastos administrativos y gestión reservas y cobros, personal, amarres, seguros...), los gastos amortizables (embarcaciones, sistemas de apoyo, equipos ofimáticos, vehículo...), la sustitución de elementos dañados y la previsión de la demanda del servicio. Junto con la consideración de aplicar tarifas diferenciadas entre navegantes locales y navegantes transeúntes, de tal manera, que el incremento del segundo se repercuta en el primero, así como horas de uso del servicio (nunca podrá ser igual usar el servicio una hora que un día). Y, para una amortización a 20 años, una vez aplicados impuestos, la tarifa base sin beneficios estaría rondando los 0,30 € por metro de eslora para los navegantes locales y 0,34 € para los transeúntes5.

Por ejemplo, una embarcación local de 8 metros tendría una tarifa de 2,4 €/día (0,10 € x hora), una de 15 metros 4,5 €/ día (0,18 € x hora) y una de 20 metros 6 €/día (0,25 € x hora).

La administración con nuestros impuestos a sufragado la instalación de los campos de boyas y a continuación ha otorgado la explotación a empresas privadas. Estas empresas han aplicado unas tarifas con un 441,66 % de incremento medio sobre la tarifa base para embarcaciones de 9 metros de eslora, 566 % para las de 15 metros y 733,3 % para las de 20 metros6.

Es difícil vincular esta estrategia con el objetivo de protección de la posidonia, más bien parece que han abierto la puerta a la privatización del mar en Baleares, donde la administración y algunos empresarios intentan lucrarse con tarifas desproporcionadas, algunas incluso más altas que las propias tarifas portuarias.
Eso sin añadir la evidente precariedad de estas boyas, ante las cuales, la administración declina cualquier tipo de responsabilidad por rotura a partir de 12 nudos de viento en barcos hasta 20 m., y apenas 16 nudos para barcos menores de 15 m. ¿Qué día no sopla 12 nudos de viento en nuestro litoral?

Desde Marcabrera, estamos de acuerdo con los campos de boyas ecológicas en zonas sensibles a la conservación ambiental, tantos como sean necesarios. Nos manifestamos en contra de la privatización del mar en Baleares y apoyaríamos que fuesen gestionados directamente por la administración pública y con tarifas que únicamente cubran la inversión (amortizada a 20 años) y mantenimiento tanto correctivo como preventivo. Entendemos que de esta manera si se demostraría un verdadero interés de protección medioambiental, al hacer desaparecer el afán de lucro. No estamos de acuerdo, con la persecución del ancla fuera de las áreas sensibles, como si esta fuera la culpable de la destrucción de los fondos marinos.

Creemos que se debe cambiar la dañada imagen actual de Baleares por otra que muestre un afán de protección medioambiental, reflejo de un Archipiélago pionero en el mantenimiento del ecosistema marino y donde se compatibilicen las necesidades de una población con gran tradición marítima con la biodiversidad, con la participación de los ciudadanos y con transparencia en la toma de decisiones.

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1.- (RD 139/2011 Listado Especies Protección Especial, Ley 41/2010 Protección del medio marino. Ley 42/2007 Patrimonio Natural y de la Biodiversidad. Directiva 92/43/CEE conservación hábitats naturales). Directiva Marco del agua (2000/60/CE). “Estudio de implementación de la Directiva Marco del Agua en las Illes Balears. Evaluación de la calidad ambiental de las masas de aguas costeras utilizando el elemento biológico de calidad: Poseidonia oceánica”. IMEDEA (UIB-CSIC)/2011.

2.- Mediterranean seagrass vulnerable to regional climate warming, Jordà G., 2012, Nature Climate Change

3.- Cabrera, expansión de algas invasoras en el Archipiélago de Cabrera. Artículo de redacción Marcabrera.

4.-http://www.europapress.es/illes-balears/noticia-govern-invierte-26000-euros-instalacion-20-boyas-ecologicas-fondeo-diurno-cabrera-20120806175545.html 

5.- Análisis, desarrollo y gestión de áreas de boyas en las islas baleares. Nicolás García Ardura, octubre 2012.

6.- Datos estimativos, no podemos otorgarles rigor exhaustivo.

 

Redacción Marcabrera